La pérdida se puede llevar de muchas maneras, unas más complicadas que otras. Algunos duelos vienen con compañía, otros en soledad, pero inevitablemente, se vive. En Se eu fosse vivo… vivia, Donde nacen los sueños y La anatomía de los caballos
En Donde duermen los sueños de Daniel Riglos, Diego, el personaje principal queda destrozado por la trágica muerte de su pareja, un hombre lucha contra fuertes alucinaciones que amenazan su cordura. En su afán por sanar, descubre un modo de reunirse con ella, viéndose forzado a decidir entre superar la pérdida o entregarse al fantasma de su amor a costa de su propia existencia.
Derrotado y tras la muerte de su hermano, Ángel Pumacahua vive entre saltos temporales del siglo XVIII al siglo XXI con la visión mítica del tiempo cíclico. Mediante esta combinación, Daniel Vidal Toche, aborda la idea del eterno retorno en el contexto andino. El director de La anatomía de los caballos se enfoca principalmente en la constante repetición del fracaso de sus insurrecciones a lo largo de la historia.
En Se eu fosse vivo… vivia, la ficción de André Novais, Gilberto y Jacira son una pareja de eternos enamorados que llevan una vida feliz y tranquila. Sin embargo, Jacira tiene que ser hospitalizada de manera repentina y Gilberto empieza a experimentar eventos extraños que revelan un doloroso final. La ficción de
En el cine como en la vida, todo tiene su final y estas tres películas nos muestran lo complicado del cierre de ciclos. Vívelas en el 30° Festival Internacional de Cine de Lima PUCP.