AL FINAL DEL DÍA: VISITA LA EXPOSICIÓN DEL 30° FICL PUCP

Por Soledad Palomino

Curadores: Jana Ugaz y Omar Castro Villalobos

Este año, el Festival Internacional de Cine de Lima PUCP presenta Al final de día una exposición sobre el trabajo constante de los trabajadores del arte y cómo sus tiempos de esparcimiento se ven envueltos por sus tiempos de inspiración y creación. Esta exposición, curada por Jana Ugaz y Omar Castro Villalobos nos invitan a repensar y revalorar el trabajo artístico.

En esta oportunidad conversamos con Jana Ugaz, co-curadora, artista y coordinadora de Galería del Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

En la exposición encontramos sindicalismo, derechos laborales, festejo del ocio, ¿cómo llegan a este concepto?

Es una co-curaduría. La hemos hecho en conjunto con Omar Castro y teníamos que alinearla al cine, y empezamos a preguntarnos qué cosas tenemos en común los artistas visuales y los cineastas, y cómo podemos abordar esos espacios en común desde las artes visuales, como para poder hablarles a los del cine; que finalmente, es el público que visita la exposición durante estos días. Entonces, pensando en eso que podríamos haber agarrado de diferentes aristas, terminamos llegando a la forma en la que trabajamos y producimos, al final, los trabajadores de las artes y la cultura.

¿Qué encontraron en común?

Nos dimos cuenta que las cosas que teníamos en común era el trabajo precarizado y esta línea difusa de cuándo comienza o termina el trabajo, porque los artistas o los creadores nunca dejan de trabajar porque el insumo de nuestro trabajo está en la vida cotidiana y cómo la vivimos. 

Entonces, un trabajador de una fábrica que es otro de los referentes, por ejemplo, entra a una ahora y sale a otra. Su trabajo consiste en una labor específica, por ejemplo. Los artistas no tenemos hora de entrada ni de salida, todo el tiempo estamos trabajando y a veces es difícil para nosotros mismos darnos tiempos de esparcimiento, de ocio y ahí también volvemos a encontrar otro link porque ese tiempo de ocio y esparcimiento a veces lo usamos para ver películas, que es en la que trabajan los cineastas también. Entonces, como que todo el universo se volvía así tipo meta. Como que estábamos hablando de lo mismo. Por eso nos pareció interesante partir desde ahí.

¿Cuál es el impacto en ustedes?

Al darnos estos espacios para poder crear o consumir cultura lo estamos abordando desde el trabajador cultural, pero en verdad va para todos los trabajadores, ¿no? Nosotros artistas creamos cosas, pero si nadie tiene tiempo para verlos para qué estamos haciendo lo que hacemos, ¿no?

Entonces, también hay como una parte ahí de abogar, de protestar a este como esta hiperproducción en la que vivimos hoy.

Hay una obra encima de la otra, ambas son videos pero uno muy distinto del otro. La del primer piso, las personas paloma; y la del segundo piso, la cotidianeidad de una artista. ¿Por qué?

Sí, esta [de arriba] es una obra de Paola Vela que ella hace como este micro documental sobre una artista llamada Ana, que está trabajando todo el día en su taller y el video se siente poético, de espacios muy lentos, donde se le ve a la artista recogiendo cositas en su taller y al espectador no le queda claro si lo que está haciendo es ya la obra en sí o es insumo para hacer la obra. Hay mucho de contemplación que finalmente es el trabajo del artista. 

En cambio, la obra de los pájaros [de abajo] tiene esta cosa como satírica, graciosa, irónica porque los artistas que hemos escogido también abordan las cosas desde el humor. Para alguien que no trabaja en cultura puede ser hasta ridículo pensar que el trabajo de la gente es sentarse a pensar y a veces va por ahí también: estamos contemplando la vida. Como Ana, que en el video mira por la ventana, pero es que a veces se trata de eso, contemplar para después producir. Por eso uno de los referentes de la exposición es esta bolsa plástica que flota en el aire de la famosa escena de Belleza Americana de Sam Mendes.

Porque es como ridículo, o sea, puede parecer ridículo, pero los artistas tenemos esta capacidad, en verdad todos los seres humanos, pero los artistas hacen de eso su chamba: de ver en las cosas más cotidianas potencial artístico, como potencial para decir algo, para conmover. Y es que, en la escena de Belleza Americana este personaje le enseña a la chica este video de la bolsa flotando y le dice como, «Esto es lo más bello que he visto en mi vida.» Y esa escena se ha satirizado muchísimo, pero es que a veces a los artistas nos pasa que vemos una cosa como muy tonta y es como que “no puedo creer con la belleza con la que me estoy enfrentando en este momento”. Y queremos gritárselo al mundo como que, «Oye, esto es bello.» Entonces, va por ahí el video de Paola también y muchas de las obras de los artistas.

¿Cómo llegan a estos artistas y cómo es que los consideran para la exposición?

Hacer una colectiva es particular porque cuando haces una individual de un artista, el artista, tiene un cuerpo de obra que ha trabajado por años y el trabajo curatorial es más bien decidir en qué espacios van qué obras, de repente hacer una selección de las 500 obras que ha hecho el propio artista, vamos a seleccionar estas 20. Pero cuando es una colectiva armas un discurso a partir de muchas obras. Y la obra que estamos presentando acá, que ha podido ser presentada en otro sitio, en esta curaduría significa algo distinto. O, también, cómo tiene un mensaje distinto porque está en diálogo con otras obras, entonces se arman otras conversaciones. Es un reto porque además el universo de artistas es inmenso.

Con Omar una vez que decidimos por dónde queríamos ir, teníamos como estos dos grandes referentes que eran la salida de la fábrica de los hermanos Lumière y la bolsa plástica. Al comienzo tuvimos una lista de como de 70 artistas, que es una locura y luego fue una chambaza, en verdad, ir decidiendo a cuáles dejábamos ir.

¿Hubo algún criterio para escogerlos?

De hecho, de broma decimos que nosotros también podríamos hacer un “Lo que te perdiste de la exposición”, porque, claro, había tantos que se quedaron ahí. Pero es que ya, finalmente, tienes un espacio limitado y, claro, por más de que nos encanten ciertas piezas o no entran, o curatorialmente tenía más sentido escoger a otra. Entonces, así, un poco que por descarte, íbamos sacando hasta que llegamos a los 22 artistas, ¿no?

Y también era importante para nosotros, por supuesto, que haya paridad de género y también que sean distintas disciplinas y distintas generaciones. Entonces, hay un poco de todo. Hay artistas que ya están fallecidos y hay artistas que todavía no se gradúan de la universidad. También hay de diferentes escuelas, de diferentes regiones. Queríamos realmente enseñar un universo diverso de artistas.

¿Las obras son alquiladas?

No. Se compran. Los artistas producen obra y la venden. O sea, no necesariamente la producen para venderla, pero obviamente es tu trabajo, entonces quisieras que te la compren. Ahí intervienen las galerías comerciales. Hay galerías comerciales que trabajan con artistas o hacen una exposición de artistas y como está en una galería comercial está a la venta. Nosotros [el CCPUCP], no somos una galería comercial.

Para que estén en el CCPUCP, nosotros que, de hecho, en un precedente, nos parece importante, sobre todo porque estamos hablando de trabajo, hacerles un reconocimiento pago a los artistas por el préstamo de obra. A todos les hemos pagado, obviamente me encantaría que fuera mucho más, pero les hemos pagado para que nos presten su trabajo durante la temporada de la exposición.

Y hay cinco artistas, si no me equivoco, a los que les hemos comisionado. A ellos les hemos pagado un poco más. Claro. acaba la exposición y se llevan sus trabajos. O sea, no le pertenecen a la institución. Y de hecho hay tres obras o cuatro que son préstamo de otras colecciones, o sea, que ya están vendidas y las hemos pedido, están aseguradas y todo. Así funciona.

Tras una visita a la exposición encontré un espacio que no entendía cómo encajaba con el resto y me dijiste que era “Arte contemporáneo”

Todas las piezas que están en la exposición son de arte contemporáneo. Esa pieza de María Isabel encaja con la exposición porque le hace una declaración de amor al arte contemporáneo. Y el arte contemporáneo, justamente la bolsa plástica que vuela en el aire, que para una persona que está acostumbrada a ver obras de arte en un museo que pueden ser pinturas como más clásicas diría “¿qué es esto? O sea, ¿cómo me vas a decir que una bolsa plástica cuesta 300 millones de dólares?”.

El arte contemporáneo es eso; o sea, se trata más del discurso y del concepto que de la materialidad de la obra. Pero en ese universo del arte contemporáneo hay cosas que pueden ser ridículas.

María Isabel  escribe cartitas de amor como si fueran a la persona que le gusta. Como “arte contemporáneo, I love you”. Y está al frente de la pieza de Andrés Argüelles, que es una reinterpretación de la escena de Belleza Americana, donde está una bolsa plástica de Metro flotando frente al Museo de Arte de Lima.

Entonces, hace un paralelo porque es arte contemporáneo y además es una bolsa plástica de un supermercado súper conocido para todos, frente a un museo que guarda todas esas obras que son más bien de arte moderno. 

Y, también está en la misma sala de proyección de Eliana Otta. En el video está un señor que diseña, que dibuja, que hace cometas y que vende cometas en el mismo spot hace 50 o 30 años, no sé. Él habla sobre la importancia de la manualidad también. Y cómo hacer cometas es tan valioso como, no sé, hacer un carro, ¿entiendes?

O sea, es algo hermoso también y que tiene un uso y que puede ser lindo y tiene un valor para la sociedad que existan las cometas, ¿no? Entonces, esta persona que le ha dedicado su vida a diseñar y vender cometas… lo que está haciendo también es arte.

Creo que también desde ahí es como un recordatorio para los artistas de que lo que hacemos es igual de valioso porque el valor no necesariamente tiene que ser como el valor en la sociedad para que la sociedad justamente sea más productiva y rindamos al máximo, a veces la cometa es igual de importante.

¿Le recomendarías a la gente ver la exposición en algún orden específico? 

No. Nos gusta  este tapete que está en la entrada que dice AL FINAL DEL DÍA.

Y por eso se llama también AL FINAL DEL DÍA porque es como que llegas a tu casa. Y al final del día “ya quiero desconectarme del trabajo y ver una peli y no quedarme dormida viendo la película, porque estoy agotada de mi otro trabajo para sostener mi labor artística”. Entonces, idealmente entras y pisas la alfombra y te sacudes los pies y has llegado. Pero de ahí,vayas a la izquierda o vayas a la derecha… donde fuera, no importa.

También me gusta que la pared que está al frente de ese tapete tiene todos esos cuadrados que dicen, «Fin, fin, fin, fin.» Entonces también es como, «Ya, llegué, fin, se acabó, se acabó este trabajo, ahora estoy aquí en este espacio” que lo hemos pensado con los pufs para que la gente descanse. 

La muestra es de ingreso libre y está disponible desde el 06 de agosto hasta el 06 de septiembre de 2026, en el horario de lunes a domingo de 10:00 a.m. a 10:00 p.m.

Esta exposición es presentada por la Fundación BBVA, realizada por el Centro Cultural PUCP. Puedes conocer más de estas y otras actividades visitando la web del 30° Festival Internacional de Cine de Lima PUCP.

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