ENTREVISTA CON WERNER HERZOG

Tuvimos el honor de conversar con el maestro alemán, quien fue homenajeado en la ceremonia de clausura del Festival de Cine de Lima. A continuación, el director de Aguirre, la ira de dios, diserta sobre su forma de trabajo y algunos títulos de su extensa filmografía.

En la mayoría de sus películas, ya sean ficciones o documentales, los personajes parecen perseguir metas inalcanzables. Pienso en Aguirre, en Fitzcarraldo, e incluso en el protagonista de Grizzly Man. ¿Le resulta más estimulante contar historias de estos caminos que parecen conducir hacia la nada, que aquellos en los que hay certezas?

Es difícil opinar sobre mis personajes, porque yo no quiero reflexionar demasiado sobre sus cualidades. Para mí, es más cuestión de contar historias que muestran protagonistas que, hasta cierto punto, pertenecen a una familia. ¿Cual es esa familia? No lo sé. Además, si, como cineasta, se trata de categorizar a los personajes, puede ser un peligro, porque éstos no podrían desarrollar sus otras características y, normalmente, son más complicados. Timothy Treadwell de Grizzly Man, por ejemplo, es un personaje muy complejo, con muchas aristas.

Ha manifestado que no elige sus historias, sino que ellas lo encuentran a usted. ¿Cómo lo encontró́ Aguirre, la ira de dios (1972)?

Esto lo recuerdo bien. Estaba en casa de un amigo en donde encontré́ un libro sobre descubrimientos y aventuras. Hallé unas catorce o quince líneas del conquistador Lope de Aguirre, y allí́ surgió́, en mí, un chispazo que me hizo escribir el guión en dos días y medio. Normalmente las historias de mis películas son como ladrones que entran a mi casa, a mi mente, durante la noche, sin invitación.

Acerca de También los enanos empezaron pequeños (1970), no quería dejar de preguntarle acerca de ese aire de familia que su película guarda con Freaks (1932) de Tod Browning, ¿vio usted la cinta de Browning?

Sí, y me parece que es uno de los mejores filmes de la

historia del cine. Pero, recién pude verla veinticinco años después de rodar También los enanos empezaron pequeños. Cuando la vi, pensé́ que Tod Browning había robado ideas de mi película (risas).

¿Qué nos podría comentar acerca de El teniente corrupto (2009)?

Que se trata de una de las mejores películas hechas en Estados Unidos en la década pasada. Y Nicolás Cage dio todo lo mejor de él en ese papel, alcanzó un nivel de excelencia. No obstante, hasta cierto punto, esta película es una excepción en mis trabajos porque el guión no lo he escrito yo, aunque sí modifiqué las secuencias y el escenario, para entender a los personajes y situaciones desde mi perspectiva personal.

Usted recomienda a los estudiantes de cine que lean mucho y que descubran territorios a pie. En ese sentido, ¿qué libros y lugares recuerda que se le hayan presentado como revelaciones?

Tengo una lista mandataria de lecturas en la “Rogue Film School”. Estos libros no pertenecen a la teoría del cine. Algunos son de poesía: “Las Geórgicas” de Virgilio, Joseph Conrad, Bernal Díaz del Castillo y sus crónicas sobre la Conquista de México; y hasta el Informe Warren, acerca del asesinato de John F. Kennedy. La influencia viene de todos lados. Aquel que quiere hacer cine, y no lee, sólo será́ un cineasta mediocre. Respecto a los lugares: El río Urubamba, los alrededores de Machu Picchu, el Pongo de Mainique, la confluencia del Urubamba con el río Camisea. Todas esas zonas son parte de mi alma.

Vértigo Diario del Festival
Leny Fernández